VOS… sisi a VOS te hablo, que decís que antes vivías mejor con $150 que ahora con $1500. Resulta que antes no te importaba nada y ahora todo. Pasaste de naufrago a financista sin bajarte del bote.
A VOS que estabas acostumbrado a saber que TÚ patria era la factoría de alguien, y te encontraste con que te hacían el regalo de una patria nueva, y en vez de dar gracias, buscas la pelusa en la manga. Ahora protestás…
El país comenzó a caminar de otra manera, sin que lo metieran en el andador o lo llevasen atado a una cuerda; el país se estructuro durante la marcha misma; ¡el país remueve sus cimientos y rehace su historia!
Antes no había nada de nada, ni dinero, ni amparo a la vejez, y VOS no decías nada, no protestabas nunca, te conformabas con esa vida. Ahora que ganas bien, que están protegidos tus hijos, tus padres y vos, que hay miles de escuelas nuevas, hogares, millones y millones para comprar la sonrisa de los que menos tienen…tu preocupación es del resentido que no puede perdonarle la patriada a los salvadores.
VOS estás ganando una guerra, y la estás ganando mientras vas al cine y comes cuatro veces al día. Porque la guerra la hacen algunas personas, mientras millones duermen tranquilos porque tienen trabajo y encuentran respeto.
Cuando las colas se formaban, no para tomar un ómnibus o comprar un pollo o depositar en la caja de ahorro, como ahora, sino para pedir angustiosamente un pedazo de carne, o un empleo que nunca se les daba.. VOS veías pasar el desfile y no se movía un pelo. Es ahora cuando te parás a ver el desfile de tus hermanos, que se ríen que están contentos… pero eso no te alegra, porque para que ellos alcanzaran esa felicidad, ha sido necesaria la escasez de tu privilegio.
VOS… el mismo que se queja porque tal vez te faltan unos pesos para cambiar tu 0km, ¡y te olvidas que toda tu vida viajaste en un fitito!
Pero vale aclarar que no discutimos porque creemos que tenemos toda la razón del mundo. Al contrario, discutimos porque creemos que VOS no tenés ninguna.
Protestas porque te parece elegante. Se te puso en la cabeza la idea de que la posición fundamental es negar, desconocer, decir que no. Te parece que eso da la apariencia de un hombre que tiene ideas, cuando la verdad es que negás porque, en realidad, no tenés ninguna idea. Negás y protestás con la misma injusticia del que arma un escándalo en su casa, porque le perdieron la llave, y resulta que después de dar vuelta toda la casa, la llave aparece en su bolsillo. Entonces, como ya no podría justificar todos los gritos en contra, con tal de no hacer papelón, esconde la llave y sigue protestando, para mantener una actitud. Igualito que VOS. Escondés, tu conciencia frente a la realidad de los hechos, y seguís soplando contra el ventilador, para no reconocer que la erraste.
Te molesta, ¡lógico!, esa felicidad preciosa de la gente que cree en lo que ve, mientras VOS le seguís buscando el pelo al huevo.
Se le ha dado dignidad a la gente. Todo el que trabaja es considerado dignamente. Y el que no puede trabajar se ha ganado una protección digna.
Pero VOS, protestas porque te cobran $15, para colocar un enchufe. ¡pero claro! Si para VOS lo único importante son los $15…
Ahora decime… VOS, además de protestar ¿trabajas de algo? ¿no te das cuenta de que esa conquista admirable de la dignidad te alcanza a VOS también y que todo se ha equilibrado sobre la marcha misma? ..¿o me vas a decir que no hay trabajo?.
¡Yo puedo negar todo, VOS podés negar todo! ¡Todos podemos negar todo! Pero hay algo que no se puede negar: la evidencia. Y VOS sabés lo que es la evidencia. La evidencia es lo que está ahí, lo que te hace señas para que lo veas, lo que te grita para que lo oigas. Claro que si VOS cerrás los ojos y cerrás los oídos, ni escuchás, ni ves nada. Pero la evidencia sigue firme, sigue erguida.
Mira: yo podría abrumarte tirándote encima un baúl de hechos evidentes, una montaña de conquistas evidentes, ¡una cordillera de milagros evidentes!
Yo levanto una lámpara, ¿sabes?; la levanto para iluminar las calles de mi patria, de tu patria, y mostrarte las evidencias que VOS no ves.
Yo te pregunto.. ¿Para qué queres un pasado de indignidad y de miseria si tenés un presente de abundancia y de respeto? ¿O me vas a decir que no te diste cuenta de que si trabajás te respetan y te hacen la vida honorable y placentera? Yo te hablo con evidencias y te seguiré cargando con evidencias.
Y... ¿Por qué hablas si no sabes? ¿De dónde sacaste esa noticia que echás a rodar desaprensivamente, sin pensar en lo irresponsable que sos y en el daño que podés hacer?
Estamos viviendo el tecnicolor de los días gloriosos y VOS me lo querés cambiar por el rollo en negativo del pesimismo, el chisme, y la depresión.
Quiero hechos, no palabras, quiero hechos no rumores. No quieras hacer sombra a una realidad que está iluminándose. ¡No hables tonterías! ¡Averiguá primero! ¿cómo vas a comprar la verdad? ¿O VOS no sabías que la verdad está en los hechos maravillosos que hoy nos rodean, y que la mentira está en esos rumores o calumnias que VOS recogiste y amplificaste?.
¿Por qué no pensás un poco, VOS también? Yo no te pido que inventes una escuela filosófica o que leas a Einstein y te vayas a dormir con el teorema puesto. Yo te pido que abandones tu posición de terco y pienses… pienses en lo que estaba pasando y en lo que pasa ahora.
Aquello que antes te robaban y te negaban ahora es tuyo. En vez de ser lo que sos: un terco, sé lo que tenés la obligación de ser: ¡un agradecido!
Pero siempre lo justificas con un.. "claro, vos hablás bien porque estas acomodado". Para VOS todos los que comprenden que el país transita un destino de bienestar y de justicia están acomodados. ¿Y sabes una cosa? ¡Sí! Tenés razón. Francamente, mirá, estamos todos acomodados. Desde los pibes, para quienes se viene construyendo una escuela por día, los obreros, los laburantes de nuestra sufrida carga y la clase baja de tu irreflexiva soberbia, que aumentaron al triple sus jornales y lograron la dignificación del trabajo. ¿Te vas dando cuenta de que todos estamos acomodados? ¿Y qué me decís de los miles de viviendas que se han inaugurado en todo el país? ¿De todo lo realizado en favor de la población? Es brutal el acomodo.
Se acomodó la salud y el bienestar general. ¿Has visto? Estamos todos acomodados. Todo el país. Todos menos VOS están acomodados.
Hay palabras que nos gustan y nos entregamos a ellas inexplicablemente. A mi, por ejemplo, me gusta la palabra entropía; yo no sé que quiere decir, pero la palabra me envuelve, me convence. A VOS te gusta otra palabra. La palabra opositor. Sos opositor porque te enamora el título de opositor, porque te gusta que te llamen ¡opositor! Es la palabra. Para mí, entropía. Para VOS opositor.
Es una extraña especie de coquetería mental que te impulsa a pensar contra el pensamiento de los demás. Yo te entendería si, para justificar ese término al que te entregas, me persuadieses con argumentos preciosos y razonables. Entonces le encontraría un significado a eso que VOS llamas ¡oposición! Porque VOS sos opositor, ¿pero opositor a qué? ¿Opositor por qué? La inmensa mayoría vive feliz y despreocupada y VOS te quejás. VOS sos dueño de administrar tu júbilo o tu pesimismo. ¡Pero no es justo que estés disgustado por la alegría de los demás, que te opongas al optimismo de los otros!.
Yo no digo que un gobierno lo haga todo bien. No es humano. Pero que no haga nada bien tampoco es humano.
Cáete del palo jabonado, abandona la palabra que te cautiva y deja que yo bautice mis razones con otra palabra que también me enamora: justicia.
VOS insistís en negar todo lo que significa conquista, progreso, realidad social. Pero no con argumentos que caen por su propio peso, como las cornisas, sino con la misma deliciosa ingenuidad del que quiere tirar abajo un ombú con una hojita de afeitar.
No alcanza. No la podés contar tan fácil. Los hechos son demasiado grandotes, las realidades demasiado sólidas para que puedas socavarlas con frasecitas. Frasecitas hechas tan sólo con palabras. No me voy a enojar si no consigo convencerte de tu error. Pero déjame al menos, este derecho de justificar mi alegría. Una alegría que crece comprobando los hechos, certificando un equilibrio de cosas, confirmando una fé que tiene raíces en los hechos. ¿Cómo vas a enredarme en ese pesimismo que te hace decir sin fundamento alguno: «Las cosas van cada vez peor», si el panorama de la realidad me testimonia todo lo contrario? Siempre tuvimos que presenciar el espectáculo injusto de una minoría que progresaba a expensas del estancamiento o el hundimiento de los demás. Hoy la fiesta es de todos.
La verdad es que entre VOS y yo la diferencia está en el punto de vista. Porque si los dos vemos la misma realidad y tenemos reacciones distintas, es porque uno de nosotros está mirando sin ver. ¡Y sí!. Claro que también es cierto aquello de que «todo es según el color del cristal con que se mira». Pero yo te invito a que miremos sin ningún cristal, sin ningún color. Con los ojos nada más. Que mirés con la inteligencia o con el corazón, que es la mejor forma de ver las cosas. Que mirés con las manos, tocando la realidad, que también es un estilo sin engaños. ¿Me entendés ahora? Yo no necesito ni quiero hablarte de teorías. Yo no te la vengo a contar. Te la señalo con el dedo. Te muestro las cosas que están ahí, de pie, sólidas, evidentes, al alcance de cualquier miopía. Por eso te pido que mires y que reflexiones. Nada más. Te invito a que mires un poco hacia atrás y recuerdes. Mira hoy con ojos de argentino, con el más elemental de los sentimientos humanos, el mapa de aquella realidad. Se ha transformado. Los trabajadores no solamente han alcanzado los salarios que merecen, las mejoras en el régimen de alimentación y de viviendas, sino también los derechos de respeto y la consideración de hombres. A mí no me duele que VOS tengas más; me duele que los demás no tengan nada. ¿Te has olvidado que la vida de los otros vale tanto como la tuya?
Por eso decís que este Gobierno ha desatado una tormenta de clases. ¡Qué error el tuyo! Lo que ha desatado este Gobierno no es una tormenta de clases, sino que ha desatado a un montón de clases que vivían en la tormenta, sin paraguas, sin comida, sin más sueños que los que dan el cansancio y la miseria.
¿Y sabés por qué, ahora te hablo a VOS? Porque el pueblo necesita agradecer lo que se ha hecho y necesita exigir que la obra siga, que los protagonistas sigan, y que sigan creciendo y alzándose los infinitos motivos para la gratitud. No venimos a buscar una esperanza sino a mantener una realidad. El país que estaba tirado como un trapo y que ahora flamea sin la mancha y sin el remiendo, limpio otra vez, recobrado y reconstruido, bandera para el amparo de todos los leales, emoción y defensa para todos menos para VOS. Pero, ¿por qué menos para VOS? Andá; date una vuelta por las movilizaciones. A lo mejor te convence el número: ¡no puede ser que tantos estén equivocados y que la razón sea tuya, solito tu alma, parado sobre el metro cuadrado de tu terquedad! Abandoná tus prejuicios, asómate a la fiesta de los agradecidos y en una de ésas, ¿quién te dice?, el espectáculo te derriba, y de tus escombros nace el argentino nuevo, el argentino que sonríe y que cree.
Yo puedo estar equivocada.. y VOS también, pero tanta gente que sale a la calle NO!¡tanta gente NO! pensá!! Está soleado, no busques la sombra! Mirá la orquesta, no busques la trompeta desafinada. ¡ya basta!
Me voy despidiendo, ¡y sé que no vas a olvidarme! Descansarás de mi voz, pero no de mis evidencias. ¡a mi no me la vas a contar!
A VOS que estabas acostumbrado a saber que TÚ patria era la factoría de alguien, y te encontraste con que te hacían el regalo de una patria nueva, y en vez de dar gracias, buscas la pelusa en la manga. Ahora protestás…
El país comenzó a caminar de otra manera, sin que lo metieran en el andador o lo llevasen atado a una cuerda; el país se estructuro durante la marcha misma; ¡el país remueve sus cimientos y rehace su historia!
Antes no había nada de nada, ni dinero, ni amparo a la vejez, y VOS no decías nada, no protestabas nunca, te conformabas con esa vida. Ahora que ganas bien, que están protegidos tus hijos, tus padres y vos, que hay miles de escuelas nuevas, hogares, millones y millones para comprar la sonrisa de los que menos tienen…tu preocupación es del resentido que no puede perdonarle la patriada a los salvadores.
VOS estás ganando una guerra, y la estás ganando mientras vas al cine y comes cuatro veces al día. Porque la guerra la hacen algunas personas, mientras millones duermen tranquilos porque tienen trabajo y encuentran respeto.
Cuando las colas se formaban, no para tomar un ómnibus o comprar un pollo o depositar en la caja de ahorro, como ahora, sino para pedir angustiosamente un pedazo de carne, o un empleo que nunca se les daba.. VOS veías pasar el desfile y no se movía un pelo. Es ahora cuando te parás a ver el desfile de tus hermanos, que se ríen que están contentos… pero eso no te alegra, porque para que ellos alcanzaran esa felicidad, ha sido necesaria la escasez de tu privilegio.
VOS… el mismo que se queja porque tal vez te faltan unos pesos para cambiar tu 0km, ¡y te olvidas que toda tu vida viajaste en un fitito!
Pero vale aclarar que no discutimos porque creemos que tenemos toda la razón del mundo. Al contrario, discutimos porque creemos que VOS no tenés ninguna.
Protestas porque te parece elegante. Se te puso en la cabeza la idea de que la posición fundamental es negar, desconocer, decir que no. Te parece que eso da la apariencia de un hombre que tiene ideas, cuando la verdad es que negás porque, en realidad, no tenés ninguna idea. Negás y protestás con la misma injusticia del que arma un escándalo en su casa, porque le perdieron la llave, y resulta que después de dar vuelta toda la casa, la llave aparece en su bolsillo. Entonces, como ya no podría justificar todos los gritos en contra, con tal de no hacer papelón, esconde la llave y sigue protestando, para mantener una actitud. Igualito que VOS. Escondés, tu conciencia frente a la realidad de los hechos, y seguís soplando contra el ventilador, para no reconocer que la erraste.
Te molesta, ¡lógico!, esa felicidad preciosa de la gente que cree en lo que ve, mientras VOS le seguís buscando el pelo al huevo.
Se le ha dado dignidad a la gente. Todo el que trabaja es considerado dignamente. Y el que no puede trabajar se ha ganado una protección digna.
Pero VOS, protestas porque te cobran $15, para colocar un enchufe. ¡pero claro! Si para VOS lo único importante son los $15…
Ahora decime… VOS, además de protestar ¿trabajas de algo? ¿no te das cuenta de que esa conquista admirable de la dignidad te alcanza a VOS también y que todo se ha equilibrado sobre la marcha misma? ..¿o me vas a decir que no hay trabajo?.
¡Yo puedo negar todo, VOS podés negar todo! ¡Todos podemos negar todo! Pero hay algo que no se puede negar: la evidencia. Y VOS sabés lo que es la evidencia. La evidencia es lo que está ahí, lo que te hace señas para que lo veas, lo que te grita para que lo oigas. Claro que si VOS cerrás los ojos y cerrás los oídos, ni escuchás, ni ves nada. Pero la evidencia sigue firme, sigue erguida.
Mira: yo podría abrumarte tirándote encima un baúl de hechos evidentes, una montaña de conquistas evidentes, ¡una cordillera de milagros evidentes!
Yo levanto una lámpara, ¿sabes?; la levanto para iluminar las calles de mi patria, de tu patria, y mostrarte las evidencias que VOS no ves.
Yo te pregunto.. ¿Para qué queres un pasado de indignidad y de miseria si tenés un presente de abundancia y de respeto? ¿O me vas a decir que no te diste cuenta de que si trabajás te respetan y te hacen la vida honorable y placentera? Yo te hablo con evidencias y te seguiré cargando con evidencias.
Y... ¿Por qué hablas si no sabes? ¿De dónde sacaste esa noticia que echás a rodar desaprensivamente, sin pensar en lo irresponsable que sos y en el daño que podés hacer?
Estamos viviendo el tecnicolor de los días gloriosos y VOS me lo querés cambiar por el rollo en negativo del pesimismo, el chisme, y la depresión.
Quiero hechos, no palabras, quiero hechos no rumores. No quieras hacer sombra a una realidad que está iluminándose. ¡No hables tonterías! ¡Averiguá primero! ¿cómo vas a comprar la verdad? ¿O VOS no sabías que la verdad está en los hechos maravillosos que hoy nos rodean, y que la mentira está en esos rumores o calumnias que VOS recogiste y amplificaste?.
¿Por qué no pensás un poco, VOS también? Yo no te pido que inventes una escuela filosófica o que leas a Einstein y te vayas a dormir con el teorema puesto. Yo te pido que abandones tu posición de terco y pienses… pienses en lo que estaba pasando y en lo que pasa ahora.
Aquello que antes te robaban y te negaban ahora es tuyo. En vez de ser lo que sos: un terco, sé lo que tenés la obligación de ser: ¡un agradecido!
Pero siempre lo justificas con un.. "claro, vos hablás bien porque estas acomodado". Para VOS todos los que comprenden que el país transita un destino de bienestar y de justicia están acomodados. ¿Y sabes una cosa? ¡Sí! Tenés razón. Francamente, mirá, estamos todos acomodados. Desde los pibes, para quienes se viene construyendo una escuela por día, los obreros, los laburantes de nuestra sufrida carga y la clase baja de tu irreflexiva soberbia, que aumentaron al triple sus jornales y lograron la dignificación del trabajo. ¿Te vas dando cuenta de que todos estamos acomodados? ¿Y qué me decís de los miles de viviendas que se han inaugurado en todo el país? ¿De todo lo realizado en favor de la población? Es brutal el acomodo.
Se acomodó la salud y el bienestar general. ¿Has visto? Estamos todos acomodados. Todo el país. Todos menos VOS están acomodados.
Hay palabras que nos gustan y nos entregamos a ellas inexplicablemente. A mi, por ejemplo, me gusta la palabra entropía; yo no sé que quiere decir, pero la palabra me envuelve, me convence. A VOS te gusta otra palabra. La palabra opositor. Sos opositor porque te enamora el título de opositor, porque te gusta que te llamen ¡opositor! Es la palabra. Para mí, entropía. Para VOS opositor.
Es una extraña especie de coquetería mental que te impulsa a pensar contra el pensamiento de los demás. Yo te entendería si, para justificar ese término al que te entregas, me persuadieses con argumentos preciosos y razonables. Entonces le encontraría un significado a eso que VOS llamas ¡oposición! Porque VOS sos opositor, ¿pero opositor a qué? ¿Opositor por qué? La inmensa mayoría vive feliz y despreocupada y VOS te quejás. VOS sos dueño de administrar tu júbilo o tu pesimismo. ¡Pero no es justo que estés disgustado por la alegría de los demás, que te opongas al optimismo de los otros!.
Yo no digo que un gobierno lo haga todo bien. No es humano. Pero que no haga nada bien tampoco es humano.
Cáete del palo jabonado, abandona la palabra que te cautiva y deja que yo bautice mis razones con otra palabra que también me enamora: justicia.
VOS insistís en negar todo lo que significa conquista, progreso, realidad social. Pero no con argumentos que caen por su propio peso, como las cornisas, sino con la misma deliciosa ingenuidad del que quiere tirar abajo un ombú con una hojita de afeitar.
No alcanza. No la podés contar tan fácil. Los hechos son demasiado grandotes, las realidades demasiado sólidas para que puedas socavarlas con frasecitas. Frasecitas hechas tan sólo con palabras. No me voy a enojar si no consigo convencerte de tu error. Pero déjame al menos, este derecho de justificar mi alegría. Una alegría que crece comprobando los hechos, certificando un equilibrio de cosas, confirmando una fé que tiene raíces en los hechos. ¿Cómo vas a enredarme en ese pesimismo que te hace decir sin fundamento alguno: «Las cosas van cada vez peor», si el panorama de la realidad me testimonia todo lo contrario? Siempre tuvimos que presenciar el espectáculo injusto de una minoría que progresaba a expensas del estancamiento o el hundimiento de los demás. Hoy la fiesta es de todos.
La verdad es que entre VOS y yo la diferencia está en el punto de vista. Porque si los dos vemos la misma realidad y tenemos reacciones distintas, es porque uno de nosotros está mirando sin ver. ¡Y sí!. Claro que también es cierto aquello de que «todo es según el color del cristal con que se mira». Pero yo te invito a que miremos sin ningún cristal, sin ningún color. Con los ojos nada más. Que mirés con la inteligencia o con el corazón, que es la mejor forma de ver las cosas. Que mirés con las manos, tocando la realidad, que también es un estilo sin engaños. ¿Me entendés ahora? Yo no necesito ni quiero hablarte de teorías. Yo no te la vengo a contar. Te la señalo con el dedo. Te muestro las cosas que están ahí, de pie, sólidas, evidentes, al alcance de cualquier miopía. Por eso te pido que mires y que reflexiones. Nada más. Te invito a que mires un poco hacia atrás y recuerdes. Mira hoy con ojos de argentino, con el más elemental de los sentimientos humanos, el mapa de aquella realidad. Se ha transformado. Los trabajadores no solamente han alcanzado los salarios que merecen, las mejoras en el régimen de alimentación y de viviendas, sino también los derechos de respeto y la consideración de hombres. A mí no me duele que VOS tengas más; me duele que los demás no tengan nada. ¿Te has olvidado que la vida de los otros vale tanto como la tuya?
Por eso decís que este Gobierno ha desatado una tormenta de clases. ¡Qué error el tuyo! Lo que ha desatado este Gobierno no es una tormenta de clases, sino que ha desatado a un montón de clases que vivían en la tormenta, sin paraguas, sin comida, sin más sueños que los que dan el cansancio y la miseria.
¿Y sabés por qué, ahora te hablo a VOS? Porque el pueblo necesita agradecer lo que se ha hecho y necesita exigir que la obra siga, que los protagonistas sigan, y que sigan creciendo y alzándose los infinitos motivos para la gratitud. No venimos a buscar una esperanza sino a mantener una realidad. El país que estaba tirado como un trapo y que ahora flamea sin la mancha y sin el remiendo, limpio otra vez, recobrado y reconstruido, bandera para el amparo de todos los leales, emoción y defensa para todos menos para VOS. Pero, ¿por qué menos para VOS? Andá; date una vuelta por las movilizaciones. A lo mejor te convence el número: ¡no puede ser que tantos estén equivocados y que la razón sea tuya, solito tu alma, parado sobre el metro cuadrado de tu terquedad! Abandoná tus prejuicios, asómate a la fiesta de los agradecidos y en una de ésas, ¿quién te dice?, el espectáculo te derriba, y de tus escombros nace el argentino nuevo, el argentino que sonríe y que cree.
Yo puedo estar equivocada.. y VOS también, pero tanta gente que sale a la calle NO!¡tanta gente NO! pensá!! Está soleado, no busques la sombra! Mirá la orquesta, no busques la trompeta desafinada. ¡ya basta!
Me voy despidiendo, ¡y sé que no vas a olvidarme! Descansarás de mi voz, pero no de mis evidencias. ¡a mi no me la vas a contar!
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